Isidro Rebollo. Dr. en psicología, psicoanalista.

Spanish Catalan English French Portuguese

E-mail Imprimir PDF
Indice del artículo
Desmitificacin de Freud
siguiente pgina
siguiente pgina
Todas las páginas


 

Lecturas

Desmitificacin de Freud

Michel Onfray intenta una demolicin intelectual del padre del psicoanlisis, al que considera un curandero que nunca san a nadie

Desmitificacin de Freud MULTIMEDIAFotos de la noticiaRAMN PUNSET Hay personas para quienes todo gran hombre es sospechoso de impostura, y el genio de alguien cuya probable condicin de farsante ha de resultar investigada y, en su caso, desenmascarada. Tales personas son los desmitificadores, empeados en desacreditar a las grandes figuras de la poltica, el arte, la ciencia o el pensamiento, bien sea impugnando la calidad de su obra, bien cuestionando la moralidad o la incoherencia de su conducta, bien haciendo ambas cosas. El reproche del comportamiento constituye, desde luego, una tarea ms fcil, rentable y divertida. Ah tenemos, en medio de tantos, el ejemplo del historiador y periodista britnico Paul Johnson: en su obra Intelectuales (Javier Vergara Editor) traza un conjunto de retratos donde deja constancia de que el gran terico moderno de la educacin Jean-Jacques Rousseau haba abandonado a sus cinco hijos en el hospicio, uno tras otro, o de que Karl Marx, padre espiritual de la revolucin proletaria, se comportaba como un seorito acostndose con la criada; y en Tiempos modernos, historia del siglo XX sumamente amena (publicada exitosamente por la misma casa editorial), colecciona chismes de tanto inters como el referido al Mahatma Gandhi, hroe de la independencia de la India y del movimiento pacifista mundial, que al parecer dorma entre dos mujeres (no por lujurioso, sino por friolero) y cada da se interesaba cortsmente acerca de la calidad del trnsito intestinal de sus allegados. El reproche de extravagancia (formulado por un britnico!) pretende, sin duda, rebajar la figura mtica de Gandhi.



Ms laborioso es, desde luego, desmitificar una obra, pretendidamente cientfica, amplia y de repercusin universal como la de Sigmund Freud. Eso es lo que se propone, sin olvidar la vertiente de una panfletaria descalificacin personal, el libro de Michel Onfray Freud. El crepsculo de un dolo (Taurus, 2011). Estamos ante una autntica diatriba contra la fabulacin freudiana, que as se subtitula el libro en lengua francesa. Onfray, filsofo y publicista de estricta observancia nietzscheana, quiere, siguiendo la lnea desmitificadora de su Tratado de ateologa (Ibidem, 2005), mostrar que el psicoanlisis es el sueo ms elaborado de Freud; no, pues, una ciencia, sino una construccin literaria fabricada a la medida de sus propios fantasmas incestuosos. Freud fue, segn Onfray, simplemente un filsofo, cuyos fundamentos se hallan, aunque nunca lo reconociera ni lo agradeciera, en el propio Nietzsche.

La peculiaridad de Sigmund Freud radica en que la historia mtica de Edipo, que funciona como un esquema existencial suyo -diagnostica Onfray, bastante freudianamente por cierto, en su psicografa-, la convierte, por extrapolacin, de clave ontolgica particular en una estructura personal vivida por todos los seres humanos, desde siempre y para siempre. Mediante sus incursiones en el estudio de los pueblos primitivos, Freud trata de construir lo que no tiene reparo en denominar, contradictoriamente, como mito cientfico, el del padre de la horda primordial asesinado y devorado por sus hijos, indispensable para probar la universalidad del complejo edpico y la reaccin a ese crimen como genealoga de la moral, aunque ello carezca del ms mnimo soporte etnolgico. El siguiente paso en tal epistemologa teolgica es, prosigue Onfray, la creacin performativa (o sea, a travs de su mero enunciado) del inconsciente, el cual ha heredado, como huellas mnmicas, las experiencias y pulsiones de nuestros ancestros cavernarios.

Onfray no se limita solamente a exponer y criticar la mitologa freudiana, aunque la crtica carece de profundidad en tal aspecto al hallarse hurfana de apelaciones documentadas a la antropologa cultural que evidencien la falta de historicidad de los hallazgos alegricos de Freud, sino que pone en solfa el pansexualismo del mdico viens (o sea, sus fantasas sobre la etiologa sexual de todas las patologas), cuestiona su paternidad del psicoanlisis y desmiente en todo caso los efectos teraputicos de ste. Freud, en suma, que se hizo millonario con su consulta (en 1925 cobraba 415 euros por hora!), jams cur a nadie, ni siquiera en los supuestos clnicos relatados en su rompedora obra La interpretacin de los sueos. Rompedora? Bueno, segn Onfray, Freud propone en ese libro una introspeccin analtica en la gran tradicin socrtica de las Confesiones de Agustn, los Ensayos de Montaigne, las Confesiones de Rousseau, el Ecce Homo de Nietzsche?, cosa que parece un gran elogio, pero en otro lugar escribe que la obra fundacional de Freud, de 1900, no realiz un solo progreso en el terreno de la asimilacin simblica desde La interpretacin de los sueos de Artemidoro, en el siglo II d. C., de modo que la onirocrtica antigua y la freudiana proceden de los mismos principios. En realidad, la figura de Sigmund Freud se inscribe, a criterio de Onfray, en la larga tradicin de curanderos, chamanes, magos, hechiceros, magnetizadores, radiestesistas y otros faquires posmodernos. En un momento dado de la historia, sentencia inapelablemente, el curandero adopt el nombre de psicoanalista.

Continuando su minucioso trabajo de demolicin, rechaza Onfray que Freud pueda ser considerado como heredero de la Filosofa de las Luces en el siglo XX. El psicoanlisis, que prefiere el pensamiento mgico, los relatos mitolgicos y las fbulas metapsicolgicas, es una corriente conservadora, cuando no reaccionaria. Desde luego, nada tiene que ver con la liberacin sexual, explcitamente criticada por Freud y que nicamente se halla presente en los defensores del freudomarxismo (Wilhelm Reich, Erich Fromm y Herbert Marcuse), con los cuales s simpatiza Michel Onfray. Aparte de esto, el pesimismo trgico de Sigmund Freud le lleva a afirmar que la tirana de las pulsiones es total e inevitable, que los hombres se hallan afectados por la pulsin de muerte y por un tropismo natural hacia la guerra. Otros rasgos del conservadurismo ontolgico freudiano seran, para Onfray, la misoginia falcrata, la homofobia, la creencia en la desigualdad natural e irremediable entre los seres humanos, el elitismo?

Si todo esto es as, cmo explicar el xito de Freud, del freudismo y del psicoanlisis durante un siglo? Ante todo, seala Onfray, porque, por primera vez, y gracias a Freud, el sexo entr en el pensamiento occidental por la puerta grande, cuando la Europa cristiana lo haba reprimido, produciendo un cuerpo neurtico. Adems, porque el psicoanlisis ofrece elementos para construir una religin en una poca posterior a la religin, incluyendo la redencin a travs de una terapia por la palabra que recuerda en ms de un concepto a la confesin auricular.

Qu juicio puede merecer la diatriba de Michel Onfray, lo que l llama una psicobiografa nietzscheana de Freud? La obra tiene mucho de iconoclastia deliberada, tanto por tratarse de un best-seller vocacional (que cuenta con una reciente Apostille, editada en Pars por Grasset, para aprovechar el tirn de ventas de un libro escrito con pretensin de escandalizar) cuanto por constituir un ajuste de cuentas canibalesco con una gran figura paternal, lo que no puede resultar ms freudiano. Pero, dicho esto, y al margen de su contribucin a la chismografa, es un libro interesante, al que para ser de mayor calidad cientfica le sobra agresividad argumental, de propsito manifiestamente comercial, y le falta un mayor soporte documental y bibliogrfico. Sobre Sigmund Freud se han escrito, claro est, bibliotecas enteras. Para m, sigue siendo, no obstante, imprescindible la obra de Peter Gay Freud. Una vida de nuestro tiempo, que acaba de reeditar Paids. A ella procede remitirse, pues, para calibrar adecuadamente la de Onfray. Otro historiador, y de los grandes, Daniel J. Boorstin, considera que Freud demostr que el psicoanlisis puede servir como un arte y una ciencia de la memoria y que fue un amplio inters humanstico el que llev tanto a Freud como a Marx a convertirse en pioneros de los lmites de la ciencia (Los descubridores, Editorial Crtica). Finalmente, el profesor de Psicologa Julio Seoane concluye: Freud es otro "hroe" de la psicologa contempornea. Se puede estar a favor o en contra?, pero es uno de los pocos que han conseguido estar presentes hasta la actualidad en la ciencia, las terapias, la literatura, el cine, el periodismo y hasta en el razonamiento del hombre de la calle (Varios autores, El legado filosfico y cientfico del siglo XX, Ediciones Ctedra, 2005). Esto coincide con mi criterio de que el psicoanlisis freudiano produjo una autntica revolucin cultural, cuyos efectos todava nos alcanzan.