Isidro Rebollo. Dr. en psicología, psicoanalista.

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El hombre de los lobos

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2011-08-27 00:00:00
Nota correspondiente a la publicación del día Sábado de 27 de Agosto de 2011

19:17 - CULTURA

"El Hombre de los Lobos", en versión de Jacques-Alain Miller


Pablo E. Chacón
En "13 clases sobre `El Hombre de los Lobos`", el psicoanalista francés Jacques-Alain Miller revisa -bajo la estela de su maestro, Jacques Lacan- uno de los casos de Sigmund Freud, para proponer hipótesis teórico-clínicas acorde a los nuevos tiempos históricos.

 

El libro -publicado por la editorial de la Universidad Nacional de San Martín- dibuja un personaje nuevo, moderno, contemporáneo; un sujeto que del diagnóstico clásico como neurótico obsesivo se ha convertido en un psicótico.

Miller es psicoanalista. Director del Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII y del Instituto del Campo Freudiano. En 1992, fundó la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP9, que presidió hasta julio de 2002.

Es el responsable del establecimiento del texto de los seminarios de Lacan; y desde 1981 dicta un curso anual bajo el título general de `La orientación lacaniana`, del cual se han publicado en castellano diez de sus títulos Publicó, entre otros libros, "Cinco conferencias caraqueñas"; "Recorrido de Lacan"; "Matemas I"; "Matemas II"; "Lógicas de la vida amorosa"; "Introducción al método psicoanalítico"; y "El hueso de un análisis".

Además, "Elucidación de Lacan"; "Política lacaniana"; "La erótica del tiempo y otros textos"; "El secreto de los dioses" y "Conferencias porteñas", tomos I, II y III.

En "El Hombre de los Lobos", uno de los cinco casos sobre los que Freud escribió e hipotetizó un diagnóstico diferencial, se reconoce al personaje del sueño de la alucinación del dedo cortado, el de la fobia al lobo y el del miedo a las mariposas.

Pero no es el mismo personaje sobre el que trabaja Miller (siguiendo a Lacan): un sujeto cuyos lazos libidinales (o sociales) han estallado, que demuestra un comportamiento donde conviven diferentes posiciones libidinales y una virilidad impostada.

La lectura del francés (que data de 1987-1988, y que recién se conoce en castellano), implica varias novedades; quizá la más importante sea destacar que el propio Freud, en una época temprana de su práctica, no habla de una condición "natural" del paciente sino de una "condición erótica".

Esa diferencia es clave también para desmontar ese supuesto que indica que el vienés era un conservador que pretendía "normalizar" la orientación sexual de sus analizantes para mayor tranquilidad de la burguesía austríaca, empezando por los curas, que jamás sintieron simpatía por el psicoanálisis.

Miller, al desnaturalizar el padecimiento del "Hombre de los lobos", repone la ausencia de proporción entre el hombre y la mujer (y las multiplicidades sexuales posibles) que abren el aforismo lacaniano: "la relación sexual no existe"; la relación es la que no existe; sí existe el acto.

El psicoanalista dice que "Freud condensa el caso: `la tenacidad ya mencionada de la fijación, el desarrollo a la ambivalencia (...) y la capacidad de mantener yuxtapuestas y capaces de función las cargas libidinosas más heterogéneas y contradictorias`".

Puesto así, "el esfuerzo de Lacan", según Miller, "se centrará en el ordenamiento de los diversos lazos libidinales coexistentes que intentará acomodar repartiéndolos, eventualmente estratificándolos, incluso jerarquizándolos".

Entonces, "los diagnósticos dependen de la manera en que se ordenan esos lazos libidinales: neurosis con tendencia psicótica; caso límite con tendencia al acting out, obsesión con fuerte coloración paranoide", dice Miller.

En rigor, lo que intenta transmitir el psicoanalista es que si se parte de un diagnóstico (neurosis, psicosis) se corre el riesgo de encontrar lo que se busca cuando el procedimiento adecuado es precisamente el inverso.

"No apostamos solamente a desbaratar el diagnóstico neurosis o psicosis, es mucho más que eso (...) Como en todas las cuestiones que nos planteamos, se realiza una pregunta a partir de una respuesta".

En consecuencia, "el único interés de esta lectura es la suspensión del saber adquirido, lo que no significa que no se deba intentar hacer diagnósticos".

Pero "la diferencia de fondo no está en el diagnóstico sino entre querer partir de lo que ya sabemos de estas estructuras (clínicas) t procurar aprender lo que son; es decir, partir del principio de que no sabemos lo que son".

Porque finalmente "se trata de una ascesis que consiste, con las sorpresas que produce, en aprender de nuevo, a partir de lo que dice un sujeto, lo que son las psicosis, las neurosis y las perversiones".

"¿Partimos del hecho de que sabemos qué quieren decir esos términos? ¿O de que no sabemos absolutamente nada? En mi caso, parto de lo que no sé en absoluto, y considero que es el texto mismo el que nos hace aprender de nuevo". Este libro es una prueba evidente.