Isidro Rebollo. Dr. en psicología, psicoanalista.

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El fracaso escolar. Los que fracasan al triunfar.

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El Fracaso escolar.

LOS QUE FRACASAN AL TRIUNFAR

 

La escuela no puede asumir el carácter implacable de la vida

ni querer ser otra cosa que un juego o una escenificación de la vida.

(Sigmund Freud, 1910: Contribuciones para un debate sobre el suicidio)

 

El fracaso, otro de los significantes que nos abordan de manera implacable a padres y educadores. Un tema que siempre es retomado al inicio del curso y con motivaciones no siempre claras. En definitiva nos anuncia que un 30% de los alumnos no acaba la educación secundaria obligatoria y otros tantos la post-obligatoria. La OCDE nos avisa que estamos en niveles preocupantes con relación a los alumnos que acaban bachillerato. Los argumentos llueven y van desde la falta de inversión en educación y en recursos humanos, el fracaso del modelo y al final dejan caer de manera maliciosa y envenenada que el profesorado español está recibiendo salarios más elevados que el resto de Europa.

Como padres deberíamos  ir más allá de las informaciones interesadas sin negar  la certeza de que nuestros hijos rechazan ciertos modelos culturales que se les ofrece y a veces abandonan en un cierto desespero e impotencia.

Algunos planteamientos vienen a abordar el tema:

-          Los que argumentan que se debe ser más rígido y no permitir que la abulia del alumnado nos devore. Nostálgicos del autoritarismo.

-          Otros que dicen disponer de todo tipo de recursos psicopedagógicos y los más avanzados modelos organizativos, que piensan debe de haber una enseñanza que posibilite que el alumno sepa buscar el saber sin necesidad de recurrir a memorización, consiguiendo que ni sepan, ni sepan buscar. Disponen de palabras explicativas:  violencia escolar, fracaso escolar, hiperactividad, depresión, estrés, adicciones, bullying, mobbing. Pero no por poner nombres solucionamos problemas y menos aún si los medicamos. El sujeto acaba por decir: - soy depresivo, en lugar de: - tengo una depresión. No creo bueno el generalizar tanto en factores emocionales, intelectuales, motivacionales, ni técnicas de estudio. Estos especialistas aparecen con sus recetas y a veces lo consiguen, pero más por prestar atención al sujeto que por las técnicas que aplican sobre él. Cuando a Freud le comentaban los beneficios de las curas termales en balnearios, decía que más que el agua cálida, el éxito era de las enfermeras y el afecto que suministraban.

-          Los políticos que no acaban de lograr un pacto educativo que deje fuera rencillas partidistas centradas en polémicas estériles entre confesional y aconfesional. Los que presionan al educador para que barnice las notas y que las actas reflejen una realidad incierta. Aquellos que se sienten molestos porque los indicadores nos sitúen a la cola de Europa sólo para criticar al partido en el poder. Así podríamos seguir.

Pero el fracaso no es patrimonio educativo. Es una palabra de moda que solemos leer delante de: política, relaciones matrimoniales, sociales y económicas. La educación no puede menos que estar afectada.

Educar cae siempre cerca la de la imposición. Requiere para el docente adaptarse a la subjetividad de cada época y al alumno el abandono de ciertos privilegios infantiles. El sistema educativo es muy sensible a los cambios sociales y sufre sus efectos. Tal vez por ello educar pertenezca a las profesiones imposibles.

Nuestros hijos y alumnos creen en el éxito a corto plazo, sin esfuerzo. Sufren de ese acoso de lo inmediato, de lo light, que atraviesa lo más íntimo y nos anula. Lo que hoy es un éxito mañana está caduco. Se duermen entre consolas y pantallas que viven  por ellos. Figuras otrora simbólicas como el médico o el maestro hoy no tienen sentido, son susceptibles de derribo.

La escuela es el ambulatorio de adolescentes aburridos y profesores superados. La escuela no ofrece la felicidad que dan los objetos de la nueva generación técnica. Para qué buscar el saber si hoy está dominado por la libertad visual, el todo puede ser observado escópicamente y donde comunicarse pasa por usar  el móvil.

¿Qué podemos hacer los padres y docentes? Todos estamos sujetos al sistema y obligados a ejercer (doble problema) y cada uno debe tener su papel. Ni el docente debe de hacer de padre, ni viceversa. Cada caso requiere su espacio particular.

No hay soluciones institucionales, ni desde la familia, ni desde la escuela. Algo se escapa, no parece encontrarse solución. La escuela necesita adaptarse a estas nuevas exigencias y procurar que el otro elija, analice, decida, se haga individuo en lo particular y lo social.

Nuestros hijos seguro que revisarán el concepto de fracaso y del éxito. Seguro encontrarán la manera de salir de esta globalización en la que han sido abandonado y utilizados.

Un diario como El País reflejaba la vida de alumnos que habían obtenido las mejores notas en selectividad en años anteriores. Algunos después de este tiempo eran aprovechados recibiendo sueldos “mileuristas”. ¿Este es el modelo del éxito o el fracaso del sistema?

¿Qué modelo de formación profesional ofrecemos, por qué el éxito pasa curiosamente por el desastre del licenciado, el doctor o el que acumula másters por doquier; qué felicidad estamos ofreciendo?

Cuando decimos fracaso escolar hablamos del niño sujeto de evaluación olvidando que todos somos los evaluados.

Algunos superan su “fracaso” volviendo al estudio en años posteriores, otros superamos nuestro fracaso estudiando de adultos y ahora desde el saber es cuando mejor vemos  “nuestro fracaso”. Algunos fracasan al triunfar.I

 

 

El fracaso Escolar no es una fatalidad

Autor: C.R.E.S.A.S.

Editorial Kapelusz

 

Fracaso escolar (Diagnóstico e intervención)

Portellano Pérez, José antonio

Ed. CEPE

 

Fracaso escolar. El éxito prohibido

Oyola, C, Leonardo, C. Barila, M.

Ed. Aique

Fracaso escolar y desventajas sociales

García, Delia

Ed. Lumen