Isidro Rebollo. Dr. en psicología, psicoanalista.

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La palabra cura

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"La palabra puede curar como un frmaco"

09/12/2011 - 00:00

Placer y muerte

Einstein vea la realidad a travs de las ideas y crey que la Sociedad de Naciones un bello ideal podra lograr la paz, por eso invit a Freud a ayudarle. Freud vea las ideas a travs de la realidad y le contest que era un ideal imposible, porque el humano es un ser contradictorio que obedece a un instinto autodestructivo, la pulsin de muerte, del que se deshace descargndolo contra otros hombres. Me lo cuentan los doctores Magistretti y Ansermet gracias a la Associaci Catalana d'Atenci Preco. En Los enigmas del placer (Katz) ambos iluminan los vericuetos por los que perseguimos el goce para encontrarnos con nuestra propia pulsin de autodestruccin y muerte.

El cerebro nunca es igual a s mismo. No puedes pensar dos veces con el mismo cerebro, porque cambia con cada experiencia y a cada instante.

Cmo?
Las neuronas se organizan y reorganizan en redes, que la experiencia va modificando. Y esa es la ms prometedora frontera de la neurociencia: la plasticidad neuronal.

En qu consiste?
Neurones that fire together, wire together, las neuronas que se enlazan acaban formando un cableado, un mapa, un sistema. Y ese proceso se repite modelando y remodelando nuestro cerebro continuamente.

La experiencia se hace rgano.
La experiencia modifica la sinapsis, la transferencia de informacin entre neuronas. Cuando usted crea una imagen, deja una huella en el cerebro, un mapa mental, y cada vez que evoca esa imagen la reactiva, pero creando otro mapa nuevo. Es la base fisiolgica de la creatividad y del psicoanlisis.

 

Eso lo suscribira Woody Allen.
Freud explica cmo la reasociacin de imgenes en cada ocasin es el fundamento del inconsciente. La experiencia deja un recuerdo y una imagen, una huella sinptica, pero al evocar esa imagen previa siempre obtenemos otra nueva con conexiones de la anterior, pero reorganizadas de forma nueva.

La memoria es un pas en el que siempre somos extranjeros.
En esa recreacin mental continua est el punto de contacto entre el psicoanlisis, la creatividad y la neurologa. La palabra es tambin una experiencia y por eso modifica la sinapsis, las conexiones neuronales que conforman, al cabo, esa red de redes que es nuestro cerebro.

Y el verbo se hace carne.
Y cura. La palabra puede curar como un frmaco. Por eso el cerebro no es un mero contenedor de capacidades como el rea del habla, el clculo, la memoria...Tambin es una formidable mquina temporal.

 

A qu se refiere?
Hay un psicoanlisis del devenir de nuestra mente que indaga en ella hasta descifrar y darle sentido y as revela y alivia nuestros traumas. Pero tambin hay otro psicoanlisis que opera en el instante.

Sincrnico y diacrnico, como en la definicin de lenguaje de Saussure.
El ser humano se debate entre su tendencia destructiva a la repeticin y su vocacin de reinventar. La repeticin es destructiva, la reinvencin es creativa. Por eso, Einstein dice que inventar es pensar al lado, fuera de la caja. Lo que tambin se llama hoy pensamiento lateral.

Por qu nos gusta repetir?
La repeticin nos gratifica, pero al mismo tiempo ese mecanismo de gratificacin en la repeticin inicia uno de penalizacin; cualquier hbito produce placer y desplacer de modo complejo y complementario para lograr un equilibrio homeosttico...

Veamos.
Nuestro cerebro incentiva y desincentiva a la vez. Por eso el ser humano es el nico que puede hallar placer en el desplacer.

El primer sorbo de vino es el mejor.
Porque, al principio, cualquier adiccin genera mucho placer y poco desplacer, pero al ir repitiendo la accin en busca de ms gratificacin obtenemos menos: la proporcin de placer y desplacer se va invirtiendo.

Cmo?
Las adicciones, obsesiones y conductas compulsivas obedecen a ese mecanismo. Gozamos la primera dosis y paulatinamente tenemos que aumentarla ya no para obtener placer, sino slo para evitar el desplacer...

Cada vez tomas ms y gozas menos.
De forma que al final no actuamos para obtener ms placer, sino slo para no sufrir ms desplacer. Es lo que le sucede al adicto: al principio aumenta las dosis para obtener ms placer y despus tan slo para no sufrir el sndrome de abstinencia. Placer y desplacer son inversamente proporcionales.

Y as puede llegar a la muerte.
Freud intenta analizar el principio del placer y sus mecanismos, pero fracasa, porque descubre que el ser humano busca algo ms all del placer, algo que puede llevarlo a la muerte. Somos seres paradjicos.

En qu sentido?
El ser humano no busca su propio bien: desea estar sano, pero fuma; ama a su pareja, pero se va con otra... Y despus vuelve a enamorarse de la siguiente pareja, pero reproduce la pesadilla... Una y otra vez...

Al hombre le cuesta desear a la que ama y amar a la que desea.
Buscamos equilibrio y por eso llegamos al desequilibrio. Y al indagar en el principio del placer, Freud descubre que persiguiendo ese equilibrio podemos llegar sin saberlo a desear la autodestruccin y la muerte.

Es el equilibrio definitivo al cabo.
La pulsin de muerte es un instinto autodestructivo, pero no slo individual. Tambin explica el comportamiento irracional de algunos pueblos, su agresiva psique colectiva. Y sera la ltima explicacin de la guerra.

Tiene alguna?
Es el modo en que los pueblos descargan su pulsin de muerte sobre otros pueblos.

El cerebro puede ser un mal bicho.
Es una mquina de adaptarse al medio y crear un equilibrio, pero tambin es un instrumento para desequilibrarse, soar, depender de una sustancia, una conducta, una relacin... Es una red paradjica en mltiples sentidos.